Mi paso por la Red de Doctorand@s del CSIC: de la Jornada I a la V

La semana pasada fui a la V Jornada para Doctorand@s del CSIC. Era la segunda vez que iba presencialmente y, como el año pasado, salí de allí con un subidón de energía (de verdad, si no fuera así, no estaría aquí escribiendo). Ya sé, es solo otra Jornada más de charlas y talleres, ¿por qué tanto entusiasmo? Pues muy fácil: la Red de Doctorand@s del CSIC.

Para entenderlo, necesitas dos cosas: unirte activamente a la Red e ir a la Jornada en persona para comprobarlo. Yo también “asistí” a la I Jornada virtualmente porque “¿cómo iba a pedir permiso en el laboratorio para ir a unas charlas que podía ver desde allí?”. Para sorpresa de nadie, apenas vi una charla con idea de ver el resto en casa. Hasta hoy, aún las tengo pendientes (porque seguir, siguen disponibles aquí). Pero en realidad, lo que más lamento de no haber estado en esa I Jornada es que fue donde un grupo de doctorand@s se conocieron e iniciaron la idea de la Red.

Mi segundo año de tesis fue 2020… ¡efectivamente! No hubo II (ni III) Jornada presencial, pero esta vez me propuse ver las charlas. ¡Y cómo me alegro! Los creadores de la Red presentaron su iniciativa en busca de colaboradores (si te interesa, puedes verlo aquí a partir del 2:33:24). Poco después me sumé a la Red, empecé a conectarme a reuniones mensuales con otros doctorand@s y a compartir ideas sobre cómo mejorar un poquito nuestras vidas de precarios (aunque no becarios). Me acuerdo que, en una de esas reuniones, los fundadores de la Red (Sara, Lidia, Miriam, Sara, Carlos, María, Marta y Javier) contaban cómo este proyecto les hacía casi más ilusión que sus propias tesis. ¡Con lo ilusionada que yo estaba empezando mi segundo año! En aquel momento no me sentí nada identificada, pero confieso que (aún con toda la suerte que he tenido durante mi doctorado) ahora empatizo al 100%.

La experiencia de cada doctorado en única, pero hay patrones que se repiten y “parecidos razonables” que se sufren menos o se disfrutan más si son en compañía. Para mí, tener una red de apoyo es imprescindible para vivir el doctorado de forma sana. Y hay mil maneras de construir esa red, una de ellas es la Red de Doctorand@s. En mi caso, quizá podría haber manejado algunas cosas de forma diferente, ser más comunicativa con lo que necesitaba o menos autoexigente, ir a terapia antes de sentirme sobrepasada, trabajar menos horas… ¿algún parecido razonable con tu doctorado? Pero sé que siempre recordaré con cariño haber formado parte de la Red en esta etapa. Especialmente cuando me sumé a la Junta durante un año (2021-2022). Ser colaboradora era enriquecedor, pero ser parte responsable del proyecto me cambió en muchos sentidos. Organizar, programar y moderar reuniones me dio el empujón para hacer lo mismo en mi centro con otras compañeras. Sigo poniéndome de los nervios al hablar en público, pero ya no me frena para presentaciones como la que hicimos de la Red en la IV Jornada (échale un ojo a partir del 2:39:38). Además, el trabajo en equipo se da por descontado cuando tienes que poner en marcha ideas con otras 7 personas que ni siquiera conocías. Y así una larga lista de aptitudes, algunas de ellas que ni sabía que tenía.

Y aquí es donde por fin hago conexión con la V Jornada de la semana pasada. Después de un año a través de una pantalla y tratando de hacer crecer un proyecto juntos, se forma un vínculo extraño. Sientes que os conocéis, pero nunca os habéis visto. Acabar desvirtualizándolas como personas de carne y hueso es una sensación difícil de explicar. Es emocionante. Incluso este año, después de haber dejado la Junta de la Red para mi último año de tesis, ha sido súper gratificante volver a ver a algunas compañeras, a Rocío, a Itziar y a Sara (he aprendido con cada una de ellas). Pero también a los nuevos miembros de la Junta. ¡Gracias por apuntaros al carro! En especial a Paula, gracias de corazón por recoger el testigo. Cada año que nuevos doctorand@s continúan, se convierte en una pequeña victoria personal una vez que has estado ahí.

Eché de menos a otras compañeras que ya leyeron su tesis o están a punto. A Teresa, con quien empecé de colaboradora sin conocernos de nada, pero estando de acuerdo en todo. Básicamente dos personas que no sabíamos decir que no a nada, pero que también aprendimos de eso en nuestro paso por la Junta. A Esther, siempre con mil ideas originales, aunque no pudiéramos hacer ni la mitad de lo que nos hubiera gustado. Es imposible no contagiarse de su energía, incluso a través de la pantalla. Paula, siempre dispuesta a arrimar el hombro ante cualquier problema y siendo ella la primera con derecho a quejarse de todo. Xabier, Isabel, Juan, Pablo, María, Raúl, Álvaro, Ismael… En fin, podría eternizarme contando virtudes de toda la gente que he conocido en la Red. Por eso, aunque confío en que la Red está ayudando a muchos doctorand@s, incluso si no fuera así, creo que no deja indiferente a quienes se involucran en ella.

Y por eso merece la pena. Merece la pena implicarse, formar comunidad, mantenerse informados, pelear juntos, proponer y visibilizar ideas en las temáticas de las Jornadas, y poner voz y cara a otras personas que están viviendo lo mismo que tú. La Jornada es un momento ideal para todo ello. Y sí, siempre han sido en Madrid y me parece injusto. No todos los doctorand@s del CSIC están en Madrid, pero se me ocurre al menos una manera con la que empezar a cambiarlo: desde la Red de Doctorand@s. ¿Y si se rotara la ciudad de organización de la Jornada? ¿O por qué no un formato mixto transmitiendo cada charla desde una ciudad? ¿Y si solicitásemos más bolsas de viaje para asistir a la Jornada?

Es solo un ejemplo de lo que se puede trabajar y lograr desde la Red, pero es tan satisfactorio ver el resultado cuando conseguimos algo, que vale la pena. Así que ya sabes, hazte soci@ de la Red y si quieres ser parte de la Junta, que no se te pase la Asamblea de renovación (aún puedes confirmar tu asistencia para el 29 de noviembre a las 18h). Así, ¿quién sabe?, quizá el año que viene la VI Jornada de Doctorand@s incluye algunas novedades.

Escrita por Nuria Cano Adamuz, colaboradora de la Red de Doctorand@s del CSIC.

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